PREFACIO
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El Señor nunca nos abandona.
Mientras escribo este prefacio para una selección de
textos de doctrina social de la Iglesia, regreso con el pensamiento
cincuenta años atrás, a 1945. Tenía entonces
tan sólo 17 años. Mi país, Vietnam, atravesaba
grandes dificultades. En gran parte había perdido su
orientación. Japón y Europa se hallaban postrados
tras la guerra que había acabado. El comunismo comenzaba
a infiltrarse.
Yo era un miembro joven de
un grupito de católicos en la ciudad imperial de Huê.
Teníamos la suerte de disponer de los textos de algunas
encíclicas sociales, como Rerum Novarum, Quadragesimo
Anno y Divini Redemptoris. En medio de grandes dificultades,
los difundíamos como buenamente podíamos.
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Uno de nuestro grupo -se llamaba
Alexis- iba de provincia en provincia llevando esos textos a las
familias y a las comunidades. Lo hacía a costa de enormes
riesgos para él y para su numerosa familia. En ocasiones
ocultaba los textos atándoselos a las piernas, mientras se
desplazaba secretamente de un pueblecito a otro. Al final, sin embargo,
lo arrestaron y acabó muriendo en prisión.
Pero su obra dejó tras de
sí un importante legado. Muchos jóvenes, chicos y
chicas, encontraron un nuevo sentimiento de esperanza gracias al
conocimiento de los documentos de la doctrina social de la Iglesia.
En efecto, este conocimiento abrió para ellos un camino nuevo
de luz y de esperanza, que se mantuvo a lo largo de los días
oscuros que aún habían de venir. El Señor Jesús
no los abandonó.
La doctrina social de la Iglesia
puede producir hoy el mismo efecto en nuestro contexto actual que
Pablo VI, en su testamento, calificó de "dramático
y triste, y sin embargo magnífico". La doctrina social
de la admirable serie de papas que va desde León XIII puede
convertirse, para el cristiano de nuestro tiempo, en una fuente
de orientación y un instrumento genuino de evangelización.
Este año Jubilar han ido apareciendo
no pocas publicaciones que recogen los diferentes aspectos de la
doctrina social católica. El Catecismo de la Iglesia Católica
contiene muchos elementos y constituye una fuente de la máxima
autoridad. La Santa Sede está preparando una síntesis
autorizada de la doctrina social de la Iglesia, destacando su relación
con la "nueva evangelización". En México
y en España han aparecido recientemente otras publicaciones.
En el año Jubilar, celebramos
el aniversario del misterio de la Encarnación de Jesucristo-Dios
y hombre-que asumió la condición humana para redimirla.
Con el deseo de un mejor servicio a la celebración del Gran
Jubileo del Año 2000, los editores del presente volumen han
recogido una práctica selección de textos sobre la
doctrina social de la Iglesia. Se publicará en siete idiomas
y será de gran utilidad tanto para el mundo académico
como para los agentes de pastoral, para los líderes políticos
y empresariales y, naturalmente, para los trabajadores y los pobres.
Rezo especialmente para que aquellos que representan el sufrimiento
de la condición humana puedan encontrar a través de
estas páginas el camino hacia Jesús, nuestro redentor,
el único nuevo camino de luz y esperanza para nuestro tiempo.
Como toda antología, la publicación
de esta selección no pretende ser exhaustiva. Cada uno de
los textos ha sido escogido en razón de su importancia, con
la esperanza de que el lector se sienta movido a releerlos íntegramente
y familiarizarse con la amplitud de la doctrina social de la Iglesia.
Los estudiantes, profesores y todos
aquellos que buscan un mejor conocimiento de la doctrina social
de la Iglesia hallarán contenidas en estas páginas
los principales documentos del supremo Magisterio que incluye encíclicas
papales, cartas apostólicas y documentos conciliares, sobre
temas relativos a la política, la economía y la cultura.
Los textos seleccionados están ordenados temáticamente,
según los principales campos de la doctrina social de la
Iglesia. Bajo cada epígrafe las citas aparecen en orden pedagógico,
no cronológico o jerárquico, mientras que cada apartado
se abre con una cita que explica el tema de que se trata.
Estos pronunciamientos han ido brotando
desde el corazón de la Iglesia para un mundo que necesita
desesperadamente una visión moral para construir un orden
social más humano. La Iglesia no pretende ofrecer soluciones
científicas a los problemas económicos y sociales
en forma de recetas políticas o prescripciones legales detalladas.
Lo que ofrece es mucho más importante: un conjunto de ideales
y valores morales que destacan y afirman la dignidad del hombre.
La aplicación de tales principios a las diferentes realidades
económicas, políticas y sociales puede aportar mayor
justicia y paz para todo el mundo, auténtico desarrollo humano
y liberación de la opresión, la pobreza y la obediencia
para los pueblos.
El Pontificio Consejo "Justicia
y Paz" agradece a los PP. Robert A. Sirico y Maciej Zieba,
O.P. la edición de esta antología. El Consejo Pontificio
desea expresar también su reconocimiento a la valiosa asistencia
del Instytut "Tertio Millennio" de Cracovia, especialmente
a Slawomir Sowinski y a Piotr Kimla; al P. Álvaro Corcuera
Martínez del Río, L.C., Rector del Pontificio Ateneo
"Regina Apostolorum", de Roma, así como a su directiva
y estudiantes; y al P. John-Peter Pham, S.T.D., de Roma.
Me es muy grato encomendar esta antología
a todos aquellos que comparten nuestra aspiración por la
justicia y la paz unidas, y a todos aquellos que buscan conocer
la doctrina social de la Iglesia. Es una satisfacción poder
colocar este instrumento en manos de profesores, teólogos,
catequistas y de todos aquellos que instruyen a los fieles en las
vías de la verdad. Que la doctrina social de la Iglesia contribuya
al bien común universal y a que se realice la visión
del salmista, en la que la justicia y la paz se besan (Sal 85, 9
12), para anticipar el Reino de Dios.
+ François-Xavier
Nguyên Cardenal Van Thuân
Presidente del Pontificio Consejo "Justicia y Paz"
Ciudad del Vaticano,
1 de mayo del 2000
Fiesta de San José Obrero

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